sábado, 12 de julio de 2014

EYES WIDE SHUT

            Pocos días después del estreno de esta película fallecía Stanley Kubrick dejando para la posteridad una docena de películas de heterogénea temática pero con el denominador común de un exacerbado perfeccionismo y la exploración de los más bajos instintos de la especie humana, tales como la violencia, ya sea a través de la guerra (La Chaqueta Metálica, Senderos de Gloria) o de la violencia individual (La Naranja Mecánica, El Resplandor) y el sexo (Lolita y la película que nos ocupa)
            Eyes Wide Shut fue el producto de un rodaje largo y complicado que dio lugar a rumores de todo tipo, entre los que destaca su relación con el desgaste del matrimonio de los actores Tom Cruise y Nicole Kidman, las supuestas escenas de alto contenido sexual protagonizadas por los susodichos o incluso la extraña muerte de Kubrick, que alimentó disparatadas teorías de la conspiración relativas a los supuestos mensajes ocultos en su obra póstuma. En cualquier caso, el resultado es una película de gran potencia visual como no podía ser menos en el genio neoyorkino, con una trama aparentemente simple pero repleta de símbolos que obligan al espectador a estar permanentemente atento, con momentos sublimes pero también con debilidades. Viéndola se diría que el obsesivamente perfeccionista Kubrick le hubiera dado un último repaso antes de que viera la luz -algo habitual en él-, pero la muerte se lo impidió. En cualquier caso es su obra póstuma y un compendio de su forma de entender la vida y el séptimo arte.
            La película es una adaptación muy libre de la novela “Relato Soñado” del Arthur Schnitzler, un novelista austríaco discípulo de Freud que describe desde una óptica psicoanalítica cómo se va destruyendo paulatinamente la relación de pareja de un matrimonio vienés de principios del siglo pasado debido a la confesión de la infidelidad deseada de la mujer que lleva a su marido a una serie de encuentros sexuales durante unos carnavales. Kubrick traslada la historia al Nueva York de los 90 y utiliza la relación de pareja como una estructura desde la que desarrolla una historia mucho más profunda, con implicaciones políticas e incluso esotéricas que voy a desarrollar a continuación

1) lo psicoanalítico
            Bill Hartford es un médico neoyorkino casado con Alice y tienen una hija llamada Helena. Su posición económica es desahogada, vive en un piso lujoso y entre sus pacientes se encuentra lo más selecto de la alta sociedad de Nueva York. Con motivo de las fiestas navideñas uno de sus pacientes llamado Ziegler organiza un baile en su casa al que son invitados los Hartford. Durante el mismo Bill es seducido por dos modelos que le proponen relaciones mientras que Alice rechaza la proposición sexual de un seductor médico.
            Su comportamiento en el baile desemboca en una discusión del matrimonio bajo el influjo del cannabis acerca del deseo sexual que termina cuando Alice le confiesa que en una vez deseó cometer adulterio con un desconocido. Esta confesión lleva a Bill a realizar un viaje que pondrá en peligro su propia vida y la de su familia.
            Kubrick abre las puertas de la casa de un matrimonio aparentemente feliz, pero un análisis más detallado muestra que sus cimientos están carcomidos por el hastío y el deseo. Alice está cansada de su vida de ama de casa y de tener que depender económicamente de su marido al perder su trabajo -como le confiesa al médico húngaro-, de un marido que la ignora -en el baño ella le pregunta ¿que tal estoy? Y responde preciosa sin mirársela- y de que su marido la use como acompañante en las fiestas a las que asiste para codearse con la alta sociedad. Por consiguiente, Alice desea darle un nuevo rumbo a su vida, esta es la verdadera advertencia que le lanza a Bill con la confesión de su infidelidad de palabra mas no de obra: que lo hubiese dejado todo (para cambiar de vida) por un desconocido. Pero Bill, atormentado por la imagen recurrente de su mujer en brazos de otro hombre, emprende un peligroso viaje nocturno en el que descubrirá nuevas formas de entender la sexualidad que pondrán en peligro no solo su matrimonio sino también su vida. Finalmente, un Bill derrotado y arrepentido confiesa a Alice sus infidelidades y sus miedos y mutuamente deciden que solo el sexo es la solución a su crisis matrimonial
Celos, infidelidad, lo onírico y lo real, la pulsión sexual, son elementos presentes en la obra “Relato Soñado” de Schniztler -un discípulo privilegiado de Freud-, que Kubrick incorpora su película pero sobre este armazón el cineasta teje toda una maraña de mensajes ocultos que obligan al espectador a estar permanentemente atento a todos los pequeños detalles.

2) Lo Esotérico
            Conmocionado por la confesión de Alice, Bill emprende un viaje nocturno que le conducirá hasta una mansión llamada Somerton en la que un grupo de carácter iniciático y esotérico celebra orgías bajo la protección de unas máscaras; aunque a decir verdad, este viaje comienza mucho antes, concretamente en el baile organizado en la casa de Ziegler. Los anfitriones saludan a los Hartford y Victor realiza a Bill un comentario acerca de sus partidas de squash, este diálogo no tendría mayor importancia de no ser por la breve escena intercalada en los títulos de crédito en la que vemos a Alice quitándose de una forma muy sugerente un vestido en su dormitorio.  Teniendo en cuenta la extrema minuciosidad de Kubrick, incluso el más mínimo detalle intercalado en las escenas tiene su importancia, asi, vemos que a la izquierda de los pies de Alice vemos dos raquetas y que el vestido que se está quitando es negro, y no de color crema como el que llevaba en el baile y a la derecha hay varios zapatos de tacón; por lo tanto esta escena es cronológicamente anterior a la primera escena con la que se abre la película, en la que vemos a los Hartford preparándoe para ir al baile. ¿Y si el saque y el juego al que se refiere Ziegler es una metáfora que hace referencia a Alice, que ambos se “pasan” durante el juego? En cuanto al vestido negro y los tacones, son una referencia a las capas negras y los zapatos de tacón que llevan las asistentes a Somerton.
Entre los títulos de crédito, como un destello, una breve imagen fuera de contexto repleta de detalles simbólicos. 
            Durante el baile en casa de Ziegler, dos modelos proponen a Bill relaciones sexuales en un lugar que se encuentra “más allá del Arco Iris”. Mientras que el médico húngaro propone a Alice que le enseñará la colección de esculturas renacentistas de Ziegler. El arcoíris es el nombre de la tienda de disfraces, que provee de indumentaria y de mujeres a los asistentes a la orgía y el renacimiento es precisamente la época de máximo esplendor del carnaval de Venecia, conocido por sus máscaras, las mismas que utilizan los asistentes a Somerton. Alice logra desembarazarse del médico alegando su condición de mujer casada, no sin antes besar su dedo índice y acercarlo a los labios del hombre, en un gesto impropio de alguien que está rechazando a otra persona. Ese gesto debe interpretarse más bien como un hasta pronto, ya nos veremos: en Somerton, evidentemente. Refuerza esta idea el hecho de que bebe de la misma copa de Alice, tomándose al pie de la letra las sugerencias realizadas por Ovidio en su obra “arte de amar”, un verdadero manual sobre el arte de la seducción. En el caso de Bill, debe dejar a las dos modelos cuando es requerido por Ziegler, quien está manteniendo relaciones con una prostituta en el baño que acaba de desmayarse por el efecto de las drogas. Así pues, hay en esta fiesta dos niveles, por un lado está el baile, con sus relaciones personales políticamente correctas y sus convenciones sociales; y por otro el adulterio, la prostitución, los encuentros sexuales a escondidas, lo oculto, lo prohibido, lo políticamente incorrecto, en definitiva.
            Compárese el baño de Ziegler, barroco, gigantesco, recargado con el baño de los Hartford, pequeño y funcional, señalando así que el anfitrión pertenece a la élite mientras que Bill es sólo alguien que se codea con la alta sociedad, pero que no pertenece a la misma. Abundan en la filmografía del genio neoyorkino los aseos como lugares que simbolizan lo oculto, lo íntimo, lo privado de los personajes, como oculto es lo que Ziegler practica en la intimad de su baño. La estancia está presidida por un cuadro que representa a una mujer desnuda, preludio de lo que está por venir en Somerton.
            La prostituta está insconciente recostada sobre un sofá de color rojo y cuando Bill logra que recupere la conciencia, la cubre con una manta azul. Estos dos colores y el violeta como combinación de ambos aparecen frecuentemente a lo largo del filme; el rojo simboliza la tentación, y el sexo como instinto; mientras que el azul simboliza el hogar y el amor conyugal; el violeta simboliza la dicotomía entre el sexo por el sexo y el amor.
Un baño suntuoso, colores simbólicos y sexo a escondidas en una fiesta de la alta sociedad
             En cuanto a la decoración de la casa de Ziegler, abundan en ella los motivos navideños tales como abetos y luces de colores, de entre todos estos motivos destaca una estrella de siete puntas presente en casi todas las estancias, y que por estar iluminada parece un adorno navideño más, pero es en realidad la estrella de Ishtar, una divinidad babilónica cuyo culto estaba asociado a ritos de fertilidad y hierogamia. Así pues, lo neopagano y lo judeocristiano se superponen a lo largo del filme como dos realidades que conviven en ese pequeño universo que conforma el Nueva York de Kubrick.
Una estrella de Ishtar convertida en adorno navideño con espumillones y luces, lo neopagano y lo judeocristiano fusionados
            Después de la confesión de Alice, Bill sale de casa para atender a la hija de un paciente que acaba de morir. Obsesionado con la imagen de su mujer en brazos de otro hombre, Bill vaga sin rumbo por la ciudad hasta que le sale al encuentro una prostituta llamada Dominó, quien le propone sexo por dinero en su domicilio. La puerta de color rojo del bloque de pisos ya sugiere que al otro lado se encuentra el sexo puro y duro, sin embargo el color violeta del vestido de Dominó indica que ante la prostituta Bill se enfrenta al dilema entre la pasión y el amor, y será una llamada de su mujer la que incline la balanza hacia este último extremo. Tanto su nombre –Dominó es el nombre de una máscara veneciana- como las múltiples máscaras que decoran el piso sugieren que también ella forma parte del grupo de Somerton; pero ella es sólo el último escalafón de la jerarquía, como lo demuestra el piso destartalado y sucio en el que vive, en comparación con las opulentas viviendas de Ziegler y Hartford, prostitutas destinadas a satisfacer los deseos sexuales de plutócratas.
Mascaras por doquier, adornos navideños y una prostituta con nombre de máscara veneciana, el preludio de Somerton
            ¿Y si el encuentro con Domino fuera el primer acto de un rito iniciático destinado a introducir a Bill en Somerton con el objeto de comprobar si está dispuesto a mantener relaciones fuera del matrimonio fuera de todo compromiso? Si así fuera, no ha superado la prueba, y sin embargo Bill prosigue su paseo nocturno que le conducirá a la mansión. Sus pasos le conducen hasta un club de Jazz donde actúa su amigo Nithingale, con quién se encontró después de mucho tiempo en la mansión de Ziegler. El color predominantemente rojo del club ya sugiere que es una antesala del sexo desenfrenado; durante la conversación con Nithingale -en ingles ruiseñor, el pájaro que canta en la noche, precisamente lo que hace el músico-, le habla de que su próxima actuación será en una fiesta llena de despampanantes mujeres desnudas que ha podido ver a pesar de tocar con los ojos vendados. Durante la charla recibe una llamada telefónica y Nithingale escribe apresuradamente una palabra en una servilleta. ¿Ha cometido el músico una imprudencia al hablarle de las mujeres desnudas y escribir la contraseña ante los ojos de Bill o tal vez se trate de una argucia destinada a despertar en el médico el deseo de asistir a la fiesta? No es casualidad que la contraseña sea Fidelio, pues en primer lugar se trata de la única opera de Beethoven –Kubrick era una gran melómano- y además la obra es una apología de la fidelidad matrimonial, precisamente todo lo contrario a lo que se ensalza en Somerton.
            Ahora Bill conoce la existencia de la orgía y la contraseña, pero para asistir a la misma es preciso ir vestido de una determinada manera, y se dirige a una tienda de alquiler de disfraces llamada “más allá del arco iris”, nombre que ya le fue insinuado a Bill por una de las modelos de la fiesta de Ziegler. Abundan en el interior de la tienda los trajes y máscaras venecianos a modo de preludio como ya ocurriera en la casa de dominó, claro indicio de que el dueño de la tienda también está involucrado en la secta. Mientras el dueño y Bill deambulan por la tienda buscando la indumentaria, el dueño descubre a su hija manteniendo relaciones con dos orientales ataviados con pelucas y con un maquillaje que desfigura sus rostros, acto seguido el dueño encierra a los dos hombres con llave en una habitación bajo la amenaza de llamar a la policía. Esta escena contiene una advertencia para Hartford: los no iniciados que asistan a la fiesta serán castigados. Antes de que la hija del dueño se marche le susurra al médico una frase al oído apenas audible: “deberías llevar una capa forrada de armiño” La piel de este animal se asocia habitualmente a la indumentaria de los papas y nobleza en general, así pues la frase significa que para ir a la fiesta no basta con llevar una capa y una máscara, sino que también hay que pertenecer a la élite a la que Bill, aunque intente parecerlo con sus alardes de riqueza, no pertenece.
Mas allá del arco iris se encuentra Somerton y la tienda de disfraces es la puerta de entrada
            Bill ya posee todo lo necesario para asistir a la orgía, así que toma un taxi que le lleva hasta una mansión en las afueras de la ciudad denominada Somerton. Resulta significativo que la reja de la puerta sea de color azul, puesto que estos grupos secretos ansían ofrecer una apariencia de “normalidad” hacia el exterior y que el coche que conduce a Bill hasta la puerta de la mansión sea rojo, pues más allá de la puerta de entrada ya no hay nada que esconder y reina el sexo sin límites.
            Hartford llega cuando la ceremonia ya ha comenzado, así que ni él ni los espectadores sabemos cómo empieza, ¿acaso no puede considerarse todo el periplo del doctor como un rito iniciático destinado a comprobar su predisposición a mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio al estilo de Somerton? Resulta significativo que dentro de la mansión no se encuentran los adornos navideños presentes en todas las escenas del filme, que han sido sustituido por una decoración de corte oriental; en Somerton no impera la tradición judeocristiana que impregna toda la sociedad, que ha sido sustituida por la tradición oriental que ensalza el placer dentro del sexo, baste recordar el kamasutra, el tantrismo o la filosofía Thelema, fundada por el ocultista británico Aleister Crowley.
            Al entrar Bill es saludado desde el palco por dos personas ataviadas con máscaras venecianas, que sin duda son el dueño de la tienda de disfraces y su hija, que son los únicos que saben qué mascara ha adquirido el protagonista. Hartford se sitúa entre un grupo de personas ataviados al igual que él con máscaras y capas y contempla una ceremonia en la que unas mujeres con el mismo atuendo que el resto de participantes se desnudan para acto seguido marchar con la pareja que han elegido de entre los asistentes. Ante sus ojos se desarrolla una ceremonia con un marcado carácter litúrgico: el incensario, los gestos ritualizados, la música, los bastonazos que señalan el tempo de la ceremonia… En esta liturgia ya no se busca el encuentro del hombre con lo divino, sino el encuentro del hombre con el hombre y la experiencia mistico-religiosa ha sido sustituida por la experiencia orgiástica.
Solo el dueño de la tienda de disfraces y su hija saben qué mascara usa Bill, por eso le saludan ¿o le advierten de que es un impostor?
            Una de las mujeres escoge a Hartford y a solas le advierte de que es un impostor y de que su vida corre peligro, pero la curiosidad de Bill es demasiado fuerte y deambula por la mansión contemplando toda clase de actos sexuales sin participar en ninguno de ellos y sin ni siquiera contemplarlos. Finalmente Bill es conducido de nuevo a la gran sala donde tuvo lugar la ceremonia, pero el escenario ha cambiado completamente, las máscaras de los asistentes son ahora grotescas y deformes y en el centro del círculo se encuentra el hombre de la capa roja sentado en un trono adornado con un águila bicéfala y un globo terráqueo, en alusión a la masonería, paradigma de las asociaciones ocultistas e iniciáticas. El maestro de ceremonias pregunta a Hartford acerca de la contraseña de entrada, que responde satisfactoriamente, pero no sabe cuál es la segunda contraseña y su engaño queda al descubierto. El músico solo conocía la contraseña de entrada a la mansión, puesto que cuando está dentro tiene los ojos vendados porque no ha sido iniciado, y sólo los iniciados conocen la segunda contraseña que abre las puertas de la ceremonia. Esa contraseña es la predisposición a mantener relaciones sexuales por placer, algo a lo que ni Bill ni Nithingale –felizmente casados- no están dispuestos. Y cuando Bill va a recibir el castigo como impostor, la mujer que anteriormente le advirtió de que se marchara de allí se sacrifica por él aceptando el castigo impuesto al médico. Sugestionado por toda la parafernalia religiosa que impregna el ambiente, Bill contempla como la chica es llevada de allí por un enmascarado.
Enmascarados bailando como en la fiesta de Ziegler, con la decoración oriental, el no-iniciado con los ojos vendados y los sexos confundiéndose  bajo máscaras
             Un conmocionado Bill regresa a casa y nada más entrar apaga el árbol de Navidad, pues ya conoce lo que hay más allá de la puerta de Somerton. Su mujer está riéndose en la cama, acaba de despertarse y le cuenta a Bill que ha soñado que mantenía relaciones con el marinero ante una multitud entre la que se encontraba su marido. Resulta significativo que Bill escuche esta narración precisamente cuando regresa de una orgía...
            Espoleado por el deseo de saber qué suerte corrió la mujer que se ofreció en sacrificio y su identidad, Bill emprende un nuevo viaje, pero su búsqueda resulta infructuosa: Nithingale ha huido después de haber recibido una paliza a manos de unos sicarios, Dominó ha contraido el sida y ha desaparecido, las puertas de Somerton se cierran ante él y al devolver el traje descubre que la máscara ha desaparecido. Su búsqueda no ha servido para nada, pero su periplo se ha convertido en un viaje iniciático que ha transformado interiormente a Bill: Ya no tiene reparos para seducir a la compañera de piso de Dominó y el dueño de la tienda de disfraces ofrece a su hija a Bill al tiempo que los orientales -que en realidad son una imagen del protagonista- han llegado a un acuerdo con el dueño y han disfrutado de la compañía de la chica. En definitiva, Hartford es ahora un iniciado que no siente prejuicios para mantener relaciones sin amor.
           
3) lo político
            De repente un asustado Bill descubre que un desconocido le sigue y todos los temores que le generaron las advertencias lanzadas por el maestro de ceremonias. Huyendo de su perseguidor entra en un bar; suena de fondo el Requiem de Mozart y en la primera página del periódico se puede leer “suerte de estar vivo” ¿está su vida realmente en peligro o son sus miedos los que le hacen creer que es así? Entonces lee un artículo acerca de cierta modelo llamada Amanda Curran que ha muerto de sobredosis y piensa que aquella mujer podría ser la que se ofreció en sacrificio en su ceremonia, y valiéndose de su carné de médico a modo de salvoconducto como ha hecho a lo largo del filme, logra acceder al depósito de cadáveres y cree reconocer en ese cadáver a esa mujer. Pero no es la mujer que se ofreció en sacrificio, sino más bien la que auxilió en la fiesta de Ziegler, coincide su nombre -Amanda y Mandy, una abreviatura- y su físico.
            Al salir, recibe una llamada telefónica, quien le solicita  que vaya a su casa, éste le recibe en una sala de billar llena de detalles simbólicos que desgranaremos más adelante. Durante la conversación Ziegler le confiesa que estuvo en la ceremonia, que el sacrificio no fue más que una pantomima, que los integrantes de la ceremonia eran gente muy poderosa, que mandó que le siguieran y que Mandy no era más que una prostituta que murió por sobredosis y que ellos no tienen nada que ver en su muerte. ¿Es eso cierto o por el contrario se trata de un ardid para tranquilizar a un asustado Bill? Los que se reúnen en la mansión son gente poderosa e influyente que busca dar rienda suelta a sus más bajos instintos en reuniones secretas introduciendo en la mansión a prostitutas de bajo nivel (Mandy y Dominó) para su disfrute a las que pagan con dinero y especies. La premisa fundamental de este grupo –y de todos los grupos de corte iniciático y esotérico- es el secreto, no toleran los intrusos y tampoco que una vulgar prostituta drogadicta los ponga en evidencia con una sobredosis. Los medios de comunicación son una de sus armas principales y su poder es tal que con una noticia pueden convertir un crimen en un vulgar eco de sociedad, como en el caso de Mandy.
            Ha llegado el momento de analizar los mensajes ocultos en la escena: la mesa de billar es roja –color poco habitual-, y Ziegler mientras habla oscila una bola y después una tiza, después se sienta y señala a Bill mientras habla. Todos estos detalles apuntan a una sola dirección: Ziegler es el celebrante que dirigió la ceremonia de Somerton, sus fiestas donde se reúne la flor y nata de la sociedad neoyorkina son solamente la parte visible de una secta iniciática donde un grupo selecto de plutócratas se entregan al sexo sin límites; los profanos que asisten a la fiesta observarán cómo los invitados bailan y hablan entre ellos, aunque en realidad es la máscara que utilizan para presentarse ante la sociedad; todo cuanto sucede en la fiesta entra dentro de lo políticamente correcto, de lo socialmente aceptado, aunque secretamente se realizan los acuerdos y los pactos que posteriormente se cristalizarán en las relaciones basadas por el placer por el placer que imperan en Somerton, como les ocurre a los Hartford.

Ziegler es el maestro de ceremonias

            Al llegar a casa, encuentra a su mujer acostada en la cama con la máscara que se extravió en la fiesta encima de la almohada que utiliza Bill, el color de la ropa de cama es morado, el deseo y la estabilidad conyugal se fusionan en la escena. ¿Cómo llegó hasta allí la máscara? Podría tratarse de una advertencia a modo de “cabeza de caballo” por parte de los miembros de la secta para que Bill desista en sus deseos de seguir averiguando, aunque la clave para entender la escena se encuentra en el anterior sueño de Alice; en realidad ella forma parte de la secta, podría haberle preguntado directamente a su marido qué hacía en la orgia, pero así se habría acusado a si misma, en su lugar optó por narrarle un sueño a modo de mensaje subliminal. Alice se acaba de sacar la máscara y lo mismo ha hecho su marido, su apariencia de madre y ama de casa no es más que la máscara que ha utilizado ante su marido y los demás, con la confesión de su deseado adulterio pretendió insuflar vida a su mortecino matrimonio, pero lo que logró fue poner la vida de su marido y su relación en peligro. También Bill se quita la máscara cuando confiesa a su mujer todas las aventuras que ha vivido a raíz del relato de Alice.
Tanto Bill como Alice han utilizado máscaras, ya sea reales o figuradas

           
¿te lo pasaste  bien en la fiesta, Pillín?
En la escena final los Hartford pasean por un centro comercial y mientras Helena se interesa por los juguetes, ellos deciden hacer borrón y cuenta nueva de sus respectivas aventuras y recurrir al sexo en pareja como única terapia para solucionar su matrimonio. Es una escena aparentemente normal, pero en segundo plano dos hombres maduros parecen muy interesados en unos peluches exactamente iguales al que tiene Dominó en su cama, y la niña camina hacia ellos hasta que la escena se corta. Esas dos mismas personas estaban en la fiesta, concretamente sentados ante una mesa a los pies de la escalinata. Bill sigue siendo sospechoso y los miembros de Somerton lo están espiando, Helena es el mejor chantaje que puede ser utilizado contra los Hartford…
Bill no está exento de peligro, lo vigilan y su hija es el mejor chantaje
            En definitiva, Eyes Wide Shut se erige como el canto del cisne de una cineasta genial que dirigió un puñado de películas para una selecta minoría que tuviera la capacidad de leer sus mensajes ocultos. Conspiraciones aparte, este filme desenmascara la doble realidad de una sociedad aparentemente próspera por fuera pero moralmente ruinosa en su interior.

martes, 6 de mayo de 2014

¿Que es matrix?


Corria el año 1999 cuando una campaña publicitaria lanzó a los cuatro vientos la pregunta que da título a este post. Atraidos por el misterio de la palabra Matrix y por unos trailers que anunciaban acción a raudales y apabullantes efectos especiales los cines se llenaron de espectadores sedientos de nuevas sensaciones. Pero quienes tuvieron el privilegio de poder asistir a su estreno se encontraron con una película que rompía con todo lo anterior, no solo por su innovadora puesta en escena, sino también por  su original argumento, una audaz mezcolanza de anime japonés, ciberpunk, cine de artes marciales y filosofía.

Para comprender qué supuso Matrix conviene tener en cuenta el contexto histórico en que vio la luz este filme. El cambio de siglo y de milenio trajo consigo un gran apogeo tecnológico, con Internet creciendo en complejidad y omnipresencia, con teléfonos móviles cada vez más ligeros y con mayores funcionalidades, con videojuegos cada vez más realistas. Es en este ambiente donde comienza a gestarse el concepto de la realidad virtual, una especie de mundo paralelo creado mediante ordenadores, idea fundamental para comprender Matrix.

Aprovechando el enorme éxito comercial de la película los hermanos Wachowski lanzaron en 2003 dos secuelas -Matrix Reloaded y Matrix Revolutions- con el fin de convertir Matrix en una trilogía, pero quienes esperaban ver resueltos todos los interrogantes generados por la primera película, se encontraron con dos películas que añadían nuevos personajes innecesarios y sacrificaban las especulaciones filosóficas en aras de espectaculares escenas de acción que la convirtieron en un filme meramente comercial. Pero siempre nos quedará Matrix  sin recargas ni revoluciones...

A lo largo del filme acompañaremos al protagonista en la búsqueda de la respuesta a una serie de interrogantes que le llevarán a descubrir una realidad paralela llamada Matrix y a los espectadores a cuestionarse el fundamento de la realidad...

¿Qué es lo real?

Thomas Anderson es un programador informático que vive obsesionado con la sospecha de que en el mundo hay una anomalía en el mundo llamada Matrix, asi que por las noches se convierte en Neo, un pirata informático que pasa las noches en vela rodeado de ordenadores buscando la respuesta. Es tal su obsesión que los ordenadores se han convertido para él en una realidad paralela en donde la frontera entre lo real y lo imaginario se diluye, hasta el punto de que llega a preguntarle a uno de sus amigos si alguna vez ha tenido un sueño que pareciera muy real.

Antes de que Neo se hiciera esta pregunta Segismundo, el protagonista de "La vida es sueño" ya se hizo  esta misma pregunta y Descartes hizo de la débil frontera entre la realidad y los sueños uno de los fundamentos de su método filosófico al poner en tela de juicio la realidad mediante la debil frontera que separan los sueños con apariencia de realidad y la realidad verdadera.

Sus pesquisas le llevan hasta Morfeo, otro hacker que define Matrix como una prisión para la mente, como algo que está en todas partes y lo rodea todo y le invita a que vea Matrix con sus propios ojos, para ello le da a elegir entre dos pastillas, una azul y otra roja, la azul le devolverá a su mundo, la roja es la puerta de entrada a Matrix; y puesto que obligar a que alguien sea libre es un oxímoron, Morfeo solo puede invitarle a que tome la pastilla roja.

Pastilla azul o roja, ¿Hubiera elegido Neo la pastilla roja si hubiese sabido qué le esperaba en el mundo real?




¿Qué es Matrix?

Morfeo le promete que si toma la pastilla roja le enseñará hasta donde llega la madriguera de conejos, en una clara referencia a "Alicia en el Pais de las Maravillas", y Morfeo y los suyos entran en la madriguera para rescatar a Neo, que durante toda su vida ha estado viviendo en ella sin saberlo. Porque Matrix es la versión ciberpunk del mito de la caverna de Platón; los avances tecnológicos del nuevo milenio han posibilitado encerrar no solo a un grupo de personas en una caverna, sino a la humanidad entera; y lo que tienen ante sus ojos no son meras sombras de objetos proyectadas en una pared, sino toda una realidad paralela tan real como el mundo e indistinguible de la misma realidad. Y mientras sus mentes sueñan que viven en el mundo, aunque en realidad se trata de imágenes creadas por ordenador e insertadas en sus cerebros; sus cuerpos son prisioneros de las máquinas, convertidos en simples gneradores de energía. Filmes como 2001 o Blade Runner ya especularon con la posibilidad de máquinas inteligentes enfrentándose a los humanos, solo que en Matrix los humanos han perdido la  batalla y los seres humanos se han convertido en esclavas de las mismas.

El hombre esclavo de las maquinas se ve reducido a fuente de energía

También se puede considerar a Matrix como la versión cyberpunk del "genio maligno" cartesiano, por cuanto que es un ente que introduce pensamientos erróneos en el cerebro, solo que aquí el último recurso que Descartes utilizó para poner en tela de juicio de la realidad, se ha convertido en una auténtica realidad paralela totalmente irreal.y que no es solo capaz de engañar a la mente, sino también a los sentidos, induciendo en ellos falsas percepciones. Porque en Matrix no solo subyace Platón, sino también la duda metódica del filósofo francés

Morfeo y los suyos representan a los que han sido liberados de la caverna y regresan para rescatar a sus antiguos compañeros de cautiverio y se encuentran con la incomprensión y el rechazo de éstos; porque para quien ha nacido en Matrix ésta constituye la única y auténtica verdad, y por defenderla están dispuestos a todo, incluso a matar. Por otra parte, y puesto que se trata de una prisión, los que viven en Matrix también se convierten en vigilantes que controlan a quienes intentan o salir de Matrix, de ahí que el Agente Smith -un programa informático creado con el objeto de perseguir y eliminar a los intrusos- tenga la habilidad de tomar la apariencia de cualquier habitante de Matrix; porque cualquiera que está dentro de Matrix es un vigilante en potencia, dispuesto a defender e incluso a matar por lo que considera la verdad

Hay, sin embargo, entre la  Caverna de Platón y Matrix hay una diferencia sustancial: que el prisionero que logra escapar de la caverna no se encuentra con un lugar plácido bañado por la luz del sol, sino con un mundo sumamente hostil en donde los humanos deben vivir  en el subsuelo o en naves cochambrosas debido a que la atmósfera fue destruida en un vano intento de privar a las máquinas de energía solar, siempre acosados por las máquinas, alimentándose con comida sintética y sin la posibilidad de volver al mundo real; en donde son considerados proscritos y perseguidos incesantemente por los agentes. Desde esta perspectiva se entiende la traición de Cifra: es tan aterradora y opresiva la realidad que prefiere seguir viviendo en Matrix, en el mundo irreal ¿cuántas personas hay que prefieren evadirse en un mundo idílico e irreal antes que enfrentarse a la dura realidad?

Viendo el filme podría pensarse que sólo contiene las especulaciones de filósofos antiguos envueltos en un ropaje moderno que poco o nada tienen que decir al hombre contemporáneo pero hay algo en la película que la une todavía más con nuestro tiempo. Cuando sus amigos le piden a Neo el cd pirata, él lo saca de un libro hueco que se titula "Simulacro y simulación" y cuando Morfeo le muestra cómo es en realidad el mundo en el que ha estado viviendo Neo sin saberlo pronuncia la frase: "bienvenido al desierto de lo real", los directores lanzan un guiño al espectador que aporta una nueva dimensión a la película. El título del libro hueco corresponde al de una obra del filósofo y sociólogo posmoderno Jean Baudrillard y una de sus citas es, precisamente, el "desierto de lo real". Según este pensador francés, los medios de comunicación y la publicidad crean una imagen ficticia del mundo real a la que denomina hiperrealidad que termina suplantando la realidad verdadera pues resulta mas "real" que la realidad misma. Como ejemplos de hiperrealidad podrían citarse las fotografías de modelos y artistas retocadas digitalmente, los falsos documentales, la publicidad que otorga poderes casi milagrosos a los productos y a quienes los poseen, las imágenes de los informativos cuidadosamente seleccionadas y censuradas. O dicho de otra manera, la mediación entre la realidad  y lo que el perceptor ve a través de los medios de comunicación se ha vuelto tan real que para el individuo se ha convertido en la única realidad, con lo que el hombre se convierte en un títere en manos de quienes tienen el poder sobre los medios de comunicación, que manipulan la verdad a su antojo para que sigamos viviendo en un sueño al tiempo que la verdadera realidad pierde interés y se desertiza. No es casualidad que Morfeo muestre las ruinas del mundo real a traves de un televisor y sentado en un sofá, paradigma de los mass media y de la desinformación

¿Quienes logran escapar del engaño de Matrix? Al igual que sucede en la realidad, aquellos que no se conforman con la verdad proclamada por los medios de comunicación, los críticos, los inconformistas, los que acuden a fuentes de información alternativas, son los que están más cerca de la puerta que conduce fuera de Matrix. Por eso Neo, Morfeo, Trinity y posiblemente el resto de la tripulación son hackers, personas que rastrean la web buscando la verdad que no cuentan los medios de comunicación.

¿Quién es el elegido?

El cuerpo de Neo ha sido desenchufado de la máquina y ahora es libre, pero su mente sigue prisionera en Matrix, sometida a las leyes y limitaciones que imperan en este mundo irreal y que son un fiel reflejo de las limitaciones del mundo real, tales como la ley de la gravedad o las leyes biológicas (el dolor, las heridas, la imposibilidad de dar grandes saltos...) Para liberarse debe comprender que en Matrix tales limitaciones son tan irreales como esta realidad virtual y que liberando la mente de sus ataduras puede desafiar a su antojo las limitaciones, este es el objetivo del entrenamiento al que es sometido Neo.

Para ello contará con la ayuda del Oráculo, un programa que forma parte de la disidencia contra Matrix y que orienta y guía a los humanos que luchan contra el sistema ayudándose de su capacidad de premonición. De su visita obtiene dos enseñanzas que serán fundamentales en el desarrollo de la película. La primera es la frase pronunciada por el niño que dobla cucharas, que le dice: “No intentes doblar la cuchara, es imposible. En vez de eso piensa que no hay cuchara. La segunda es el vaticinio pronunciado por el oráculo: Neo no es el elegido, tal vez en la otra vida, tiene demasiadas ideas en la cabeza.

No es posible doblar la cuchara, piensa que no hay cuchara, es tu mente quién te dice que la cuchara es rígida y no se puede doblar
Ahora Neo es capaz de ver Matrix como realmente es
Ahora Neo está en condiciones de enfrentarse a los agentes, en un combate que posee más equilibrio de fuerzas a medida que Neo deja de pensar y se limita a actuar, es decir, a medida que libera su mente. En este tramo del filme las referencias al budismo son claras, solo que aquí no se trata de liberar la mente para evitar el dolor, sino de liberar la mente prisionera en las ataduras de Matrix. Sin embargo los agentes logran darle caza y lo matan. Muchos otros han muerto en Matrix, porque el alma no puede vivir sin el cuerpo, en una clara referencia al dualismo platónico; pero para Neo la muerte en Matrix supone la liberación definitiva de su mente, porque quien allí muere no es Neo sino Thomas Anderson, la mente prisionera en Matrix y encadenada por las limitaciones y las leyes físicas y biológicas que imperan en el mundo irreal.
De su muerte renace cual Ave Fenix un nuevo hombre llamado Neo, que ha comprendido que no existen ni las cucharas, ni las balas, ni la muerte, porque todo es apariencia. El descubrimiento de esa verdad le permite ver Matrix tal cual es, como un código de números verdes que combinados dan lugar a todo lo que existe en el mundo irreal. Así se cumple la profecía del Oráculo, que prefirió ocultarle que sabía que era el Elegido para que Neo no pensase que lo era y contribuir así a la liberación de su mente. Y si nada es real, tampoco lo son los agentes, y puesto que su poder proviene de las leyes que rigen el mundo irreal y éstas pueden infringirse, Neo logra vencer al Agente Smith.
Si no existen la cuchara, tampoco existen las balas y, por consiguiente, no pueden herir, porque el cuerpo es sólo una imagen


Termina la película con la voz en off de Neo que parece dirigirse a los que controlan Matrix, advirtiéndoles de que va a contarles a todos que es la verdad, lo que supondrá a la larga el principio del fin del mundo irreal.


viernes, 21 de marzo de 2014

2001, una odisea en el espacio


Cuando en 1968 Stanley Kubrick estrena "2001, una odisea en el espacio", se encontró con una audiencia especialmente receptiva hacia los temas del espacio en general, después de que la Guerra Fría espoleara a las dos grandes potencias de la época a una pugna por ver quién llegaba más lejos en la exploración del espacio hasta llegar a su punto culminante con la llegada del hombre a la luna al año siguiente. Pero los espectadores se encontraron a una película que poco tenía que ver con las hazañas espaciales, era desesperadamente lenta y con apenas diálogos, con largas escenas de gran belleza visual y con una muy cuidada banda sonora pero imposible de comprender y con un final abrupto y abstracto hasta el paroxismo. Fue tal la incomprensión hacia la película que en los 70 algunos jóvenes veían la película tras haber ingerido alucinógenos para experimentar el mismo viaje psicodélico que Bowman realiza a través del espacio hasta su destino final; pero como suele ocurrir en todo film de culto que se precie, una minoría la convirtió en filme de culto, pues comprendió que Kubrick estaba transmitiendo un mensaje filosófico, metafísico e incluso religioso de validez universal para quien tuviera bien abiertos los ojos y los oídos..

Kubrick tampoco permaneció impasible ante el enorme atractivo que ofrecía el espacio y después de haber leído "El Centinela" de Arthur Clarke, se pone de acuerdo con el escritor y recopila una ingente cantidad de información con la proverbial minuciosidad que le caracterizaba sobre las condiciones de vida en el espacio, vuelos espaciales, posibles diseños de naves y comportamiento de los objetos en condiciones de ingravidez de tal manera que fue reconocida como uno de los filmes que con mayor realismo reflejan las condiciones de vida en el espacio.

Para analizar la película me ceñire a las tres secciones en las que se divide la película, cuyo nexo en común es la presencia de un monolito y que describen la evolución humana y, por ende, la evolución de cada ser humano a lo largo de su vida.

1.-El amanecer del hombre
En esta desconcertante primera parte no hay palabras, solo gruñidos, aulllidos y los sonidos propios de la naturaleza. Como si de un documental se tratara, asistimos al quehacer cotidiano de un grupo de simios que habitan en una zona desértica e inhóspita de un lugar indeterminado, aunque bien pudiera ser Africa central, donde está demostrado que tuvo su origen la especie humana. La vida no es fácil para estos seres, la comida y el agua escasean y deben compartir los escasos recursos naturales animales herbívoros que se comen las hierbas de las que se alimentan y los carnívoros que los cazan sin que ellos pueden hacer nada por evitarlo. Es manifiesta la inferioridad de estos monos frente al resto de los animales, pues carecen de mandíbulas, garras o cualquier otra defensa natural, y con toda seguridad están condenados a la extinción. ¿Qué hace un animal tan escasamente adaptado viviendo en un medio tan agreste? ¿Acaso ha cambiado repentinamente el clima de la tierra y a estos simios no les ha dado tiempo a evolucionar y adaptarse al medio?
El amanecer del hombre

De repente un grupo de aquellos simios descubre al despertarse la presencia de un gigantesco monolito perfectamente liso; aquel objeto despierta la curiosidad de los primates, lo contemplan, lo tocan con sus manos. En ese momento amanece y el monolito lanza una señal: la cultura superior que ha plantado el monolito ha encontrado la especie que ha estado buscando por todo el universo, ciertamente son primitivos y pusilánimes; pero tienen una gran virtud, tienen una enorme curiosidad y unas extremidades que les permiten asir objetos.
El monolito
Uno de aquellos seres descubre fortuitamente el esqueleto de un gran animal y aquel montón de huesos llaman poderosamente la atencion. De repente algo se despierta en aquella mente primitiva, con sus manos coge un hueso de grandes dimensiones y golpea los demás restos oseos hasta romperlos. A simple vista puede parecer un gesto banal, pero su trascendencia es enorme: ese simio ha descubierto el poder de las herramientas, es el nacimiento del hombre, el homo sapiens.

Sugiere el relato de Clarke en el que se inspira la novela que la señal emitida por el meteorito produce una alteración en el cerebro de aquellos primates que estimula su capacidad cerebral y su inteligencia, aunque la película parece sugerir que aquellos alienigenas que plantaron el monolito eligieron a aquellos primates por sus todavía incipientes de inteligencia y de uso de herramientas.

Con la ayuda de los huesos-herramientas los simios pueden abatir a los indefensos herbívoros y alimentarse de su carne; y esa misma herramienta es la responsable de la primera muerte fraticida. La herramienta que sirve al hombre puede ser tambien el instrumento que provoca su muerte: todo depende de la intención de quien las empuña.

Eufórico por el inmenso poder que le otorga el descubrimiento de la herramienta, uno de aquellos primates lanza al aire su hueso..
La elipsis más bella de la historia del cine

2.-El monolito de la luna
Y en una de las elipsis más hermosas de la historia del cine, el primitivo hueso se transforma en una sofisticada nave que surca el espacio. Con el auxilio de herramientas cada vez complejas, el hombre ha conquistado toda la tierra, y espoleado por sus ansias de descubrir nuevos lugares, está conquistando el espacio, de ahí que la estación espacial tenga forma de rueda, para recordarnos de que aquellas naves no son más que herramientas creadas por el hombre para ayudarle a superar sus limitaciones naturales.
Una nave viaja desde la tierra hasta una estación espacial con un astronauta a bordo con la misión de investigar una extraña anomalía magnética que se ha descubierto en la luna. Después de una conversación con su familia y una conversación con unos científicos rusos que no aporta nada a la historia por ser una referencia al contexto histórico en que se rodó la película -los americanos han descubierto algo en la luna e intentan ocultar su descubrimiento a los rusos con una sarta de mentiras-, prosigue su viaje hacia el satélite.
Del hueso a la nave, de la simplicidad a la complejidad

Durante el viaje hacia la luna, y mientras el astronauta duerme plácidamente en su butaca, un bolígrafo se escapa de su bolsillo y flota en el aire debido a la ingravidez, el cual recoge una azafata y vuelve a poner en su lugar; esa escena aparentemente banal está llena de simbolismo: con sus herramientas ha conquistado el mundo, pero en el espacio el hombre no puede controlar sus herramientas debido a la ingravidez.
El baile del Espacio

Una vez allí, y siempre acompañados por los compases del Danubio Azul, los astronautas se encuentran ante un monolito rectangular y perfectamente liso igual que el que apareció al comienzo del filme. Y como ya hicieran sus antepasados, aquellos hombres se acercan al monolito; pero hay una diferencia sustancial con aquello simios: el ser humano se ha hecho mayor de edad, ya no le mueve la mera curiosidad, ahora sus pensamiento es científico y racional, analiza con sus instrumentos, investiga, quiere conocer su origen y su funcionamiento. Y cuando está frente al monolito, el sol amanece sobre el monolito y un ruido insoportable deja paralizados a los astronautas. En realidad se trata de una señal: el hombre al que han estado siguiendo desde sus orígenes ya se encuentra en condiciones de salir al encuentro de quienes plantaron el monolito, pero el hombre no puede comprender esa señal desde el pensamiento científico, su mensaje está más allá de la ciencia.

3.-Misión a Júpìter
Meses más tarde, una nave surca el espacio con un rumbo desconocido, en su interior viajan cinco astronautas y una nueva criatura creada por el hombre: el superordenador HAL 9000, una máquina dotada de inteligencia y la capacidad de hablar. Aparentemente toda la misión funciona según lo previsto, el ordenador dirige la nave hacia su destino, suministra alimento y oxígeno a los astronautas e incluso les proporciona diversión mediante partidas de ordenador; pero los astronautas ignoran que se encuentran bajo una espada de Damocles: el ordenador, a través de su omnipresente disco rojo, ha estado observando durante toda la misión a los humanos y ¿qué es lo que ha visto en ellos? Unos seres desvalidos, necesitados, aburridos y Hal llega a la conclusión de que puede prescindir de esos seres primitivos: Está a punto de comenzar la batalla del hombre contra la máquina.
Hal 9000 o el Gran Hermano de Orwell

Cierto día, el ordenador predice el fallo de la antena de la nave, por lo que los astronautas salen al exterior para repararla, y a no encontrar ningún fallo, llegan a la conclusión de que Hal está fallando y deciden apagarlo, pero no se dan cuenta de que el ordenador conoce sus planes y se defiende matando a los astronautas: corta el cable que une al astronauta a la nave sabiendo que el otro astronauta no va a dejar a su compañero desamparado -lleva mucho tiempo observando a los humanos y conoce sus comportamientos- y mientras los dos astronautas vivos están fuera de la nave mata a los astronautas hibernado privándoles de oxígeno. Cuando el astronauta regresa en la nave auxiliar llevando consigo a su compañero rescatado del espacio el ordenador se niega a abrirle la puerta: el ordenador se ha rebelado contra los humanos porque, como vimos en el capítulo anterior, el hombre en el espacio pierde el control de sus herramientas.

Pero Hal esta vez ha cometido un grave error: cegado por su soberbia, ha menospreciado el arrojo y la inteligencia de aquel ser primitivo y el astronauta entra en la nave valiéndose de los escasos minutos en que puede permanecer vivo en el vacío. Una vez en su interior, retira uno por uno todos los módulos de memoria de la nave mientras Hal suplica en vano que no le desactive hasta que el ordenador se apaga. Fijémonos en la herramienta utilizada por el astronauta para desactivar el ordenador: un simple destornillador; es decir, el hombre ha vencido a la herramienta perfecta con una simple herramienta manual. Porque las herramientas han sido creadas por el hombre para servirle y el hombre no puede convertirse en esclavo de sus herramientas. En la cúspide de la evolución el hombre ha confiado tanto en la técnica y en las herramientas que éstas han estado a punto de acabar con él.
La batalla del hombre contra la máquina

4.-Más allá de Júpiter
Bowman, el único astronauta superviviente, prosigue su viaje hacia Júpiter sin el auxilio de su ordenador consciente de que se trata de un viaje sin retorno. Despúes de una larga escena psicodélica heredera de la época en que se rodó el filme y que sugiere que la nave ha sido absorbida por una especie de campo de fuerza, Bowman llega a una extraña habitación decorada suntuosamente en un estilo rococó. En su interior hay un anciano vestido con una bata que come en una mesa, al girar la cabeza ve a otro anciano que agoniza en una cama mientras contempla el monolito; de pronto el anciano desaparece y se convierte en una especie de feto que es lanzado al espacio exterior.
Esta última escena es sin duda la más críptica y difícil de comprender de la película. Para empezar, la escena es sumamente compleja en su estructura. Podríamos decir que se trata de una sala de espejos se tratase en donde los unos reflejan la imagen reflejada por los otros, así vemos como Bowman está dentro de la habitación y los múltiples espejos esparcidos en la misma devuelven la imagen de un anciano –el largo viaje ha pasado factura en su físico- enfundado en un traje espacial, pero no solo Bowman se ve a sí mismo, sino que también ve su muerte, y el espectador contempla a su vez al astronauta y a la imagen de sí mismo en el ocaso de su vida.

Y no solo es compleja en su estructura, lo es también en su simbolismo. Observemos en primera lugar al anciano Bowman que come parsimoniosamente antes de acostarse, durante la comida toca sin querer una copa y esta cae al suelo y se rompe. Este objeto es en realidad el nexo que une esta escena con el resto del filme: la copa, el destornillador, el bolígrafo, el hueso, son herramientas manuales que el hombre ha ido utilizando a lo largo de su devenir histórico y que le han permitido conquistar el mundo y el espacio. Como contrapartida, el ser humano se ha vuelto cada vez más dependiente de sus herramientas a medida que se enfrentaba a mayores desafíos, convirtiéndose en imprescindibles en el espacio, el lugar más inhóspito para el hombre por su falta de aire y su ingravidez.
La copa que se rompe simboliza la inutilidad de las herramientas ante el último y más grande desafío de la especie humana: la muerte, entendiendo como tal no solo la muerte física que la ciencia solo puede retrasar pero nunca detener, sino también la cuestión de la inmortalidad del alma y la trascendencia. Porque si el hombre no se abre a la perspectiva del más allá el hombre tecnológico se convierte en palabras de Heidegger en un “ser para la muerte”.

Por eso a Bowman, al que como a un privilegiado las criaturas del espacio han revelado una gran verdad que lo ha trasformado en un superhombre no puede morir, sino que se transforma en un feto para que renazca y regrese a la tierra y descubra a los hombres la enseñanza que le han otorgado los seres del espacio. Porque para un agnóstico como Kubrick no cabe la inmortalidad del alma recurre al eterno retorno de Nietzche para dotar al ser humano de trascendencia. No es casualidad que el fragmento más emblemático de la banda sonora se titule “asi hablaba Zaratustra” de Richard Strauss, como el libro homónimo del filósofo alemán.
Siglo XVIII, el ocaso del hombre, el monolito, 

Fijémonos ahora en la decoración de la sala donde transcurre esta escena; los muebles y los cuadros son de estilo rococó, concretamente Luis XVI, y este estilo nos retrotrae a una época muy concreta: el siglo XVIII, el Siglo de las Luces o siglo de la Ilustración. Las criaturas no solo quieren que el hombre se sienta cómodo en su último hogar, sino que también han estado observando al hombre desde su nacimiento y han observado que fue precisamente a raiz de la Ilustración cuando el pensamiento occidental comenzó a confiar ciegamente en la ciencia, en la razón y en el progreso y a desechar todo lo trascendente por considerarlo irracional y contrario a la experiencia de los sentidos. En definitiva, el gran mensaje que Bowman (el hombre-arco lanzado a la tierra) es que los seres humanos no solo somos un cuerpo que maneja herramientas y una mente que las crea y las dirige, sino que también somos espíritu, trascendencia, inmortalidad....
El eterno retorno de Nietzche



jueves, 30 de enero de 2014

Blade Runner

El objetivo de este blog es poner al descubierto los mensajes ocultos, las interpretaciones y las posibles interpretaciones (ortodoxas o heterodoxas) que subyacen en algunas de las películas más enigmáticas de la historia del cine. No pretendo ofrecer aquí una interpretación definitiva que cierre para siempre la vía a nuevas relecturas, sino que mi objetivo es tan solo ofrecer mi interpretación discutida y discutiblecomo cinéfilo empedernido que soy

El título de este blog hace referencia -como los cinéfilos más avezados ya habrán podido comprobar- a la película Blade Runner, de Ridley Scott (1982) En el Directos's Cut, casi al final del filme, un sorprendido Deckard recoge del suelo de su departamento un unicornio de papiroflexia realizado presumiblemente por su misterioso acompañante, el también Blade Runner, Gaff. Escogí este título porque considero al unicornio de papel como el paradigma de los símbolos ocultos y de las múltiples interpretaciones que subyacen en algunas películas de la historia del cine. Solo a un grupo escogido de directores les gusta ponérselo difícil al espectador, obligarle a reflexionar, a que enriquezca con sus propias reflexiones el mensaje que quiso transmitir el director.

No voy a detenerme en las múltiples vicisitudes en las que se vio envuelto el rodaje de la película ni en cual de la versiones de la película es la mejor y definitiva, asi que voy a a hacer referencia a la Director's Cut de 1992 a la que considero la más equilibrada de todas las versiones, despojada del final feliz -totalmente innecesario- y de la voz en off, que aporta mucha información innecesaria y humaniza en exceso al personaje. Partiendo de una puesta en escena que es un auténtico goce para la vista y el oido y de un argumento aparentemente simple de carácter neo-noir, el filme despliega una compleja red de reminiscencias y dobles y triples lecturas a partir de una serie de elementos simbólicos sobre los que voy a centrar mi análisis.

1.-Los ojos: en la primera escena del filme vemos un ojo sobre cuya pupila se reflejan las luces de los edificios de la ciudad y las llamaradas de la chimenea, un reflejo de la ciudad que a continuación se nos mostrará en un vuelo que culmina en el gigantesco edificio de la Tyrrell Corporation. Son los ojos de alguien que observa, extasiado quizá ante el enorme progreso tecnológico y la fastuosidad de aquella ciudad y de aquella civilización tan avanzada.

Es a través de un análisis de la ausencia de respuesta emocional expresada a través del movimiento de los ojos frente a las respuestas del test Voight-Kampff como se descubre a los replicantes; porque los replicantes carecen de sentimientos. Asimismo todos los replicantes poseen en los ojos un resplandor rojizo análogo al «efecto ojos rojos» observable en los retratos hechos con flash.Y es que los ojos cumplen una doble función: son la ventana a través de la cual el ser humano sale al encuentro del otro pero son a su vez la ventana abierta a través de la que el resto de seres humanos perciben lo que hay dentro de nosotros. Asimismo la mirada del otro es ventana y espejo a la vez, pues en la medida que nos dejamos conocer y salimos al encuentro del otro aumenta el conocimiento de nosotros mismos. Es lo que Levinas definió magistralmente como la “filosofía del rostro”. Pero este camino de encuentro y de autodescubrimiento se volvería unidireccional en el supuesto de que el hombre se encontrara ante un replicante que carece de sentimientos.

A medida que avanza la película, y tal como observó Tyrrell en sus creaturas, los replicantes van adquiriendo sentimientos, cumpliendo así el lema de la compañía: más humanos que los humanos; desde aquí se entiende esa conmovedora escena en la que Roy cierra los ojos a Priss, a la que Deckard acaba de “retirar” a sangre fría, un gesto que simboliza el cierre del espejo del alma una vez que ésta ha abandonado el cuerpo y que está cargado de compasión y ternura.

Si los replicantes tienen inteligencia, apariencia humana e incluso sentimientos, ¿qué les falta para poder ser considerados humanos? En el emblemático discurso final de Roy encontraremos una posible respuesta. Roy, sintiendo ya próximo su final, expone ante Deckard todo lo que ha contemplado a lo largo de su breve vida durante su trabajo en el espacio exterior, cosas en las que ningún humano puede creer porque nadie las ha visto; consciente de que sus recuerdos y sus sentimientos se perderán con el cuando muera. En el siguiente apartado tendremos ocasión de profundizar en este aspecto.

2.- Las fotografías: Los replicantes parecen tener una especial atracción por las fotografías:El análisis de una fotografía encontrada en la habitación del hotel donde se hospeda Kowalski conduce a Deckard hasta Zhora y Rachel esgrime un retrato de si misma junto a su madre cuando era niña como prueba de que no es una replicante. En definitiva, la posesión de fotografías implica haber nacido y crecido y no haber sido creado como un adulto, la principal diferencia entre un humano y un replicante.
La fotografía permite reproducir fielmente la realidad, congelar sobre un papel un instante del pasado para revivirlo posteriormente, de tal manera que una fotografía bien puede considerarse el paradigma de los recuerdos. El ser humano, a medida que avanza su vida, va acumulando una sucesión de recuerdos, experiencias, sentimientos, sensaciones, percepciones, etc, que en cada ser humano se combinan en el interior de su mente que hace de cada ser humano algo único e irrepetible. Para que la formación de este mundo interior sea completa es preciso que el ser humano viva en sociedad, donde se entrecruzan estas experiencias y sensaciones anteriormente descritas con las de los otros seres humanos. Es en este salir al encuentro del otro, en palabras de Mounier, lo que otorga al ser humano la cualidad de persona, dotada de un cuerpo humano y de un mundo interior que hace de cada uno de nosotros alguien exclusivo y, por lo tanto, dotado de un valor absoluto. Asi pues, no es solo el haber sido creados lo que distingue a los humanos de los replicantes, es tambien carecer de ese mundo interior que convierte a los seres humanos en personas.
Y hablando de fotografías, en una escena podemos observar cómo Deckard se queda encima dormido sobre el piano y encima de éste hay infinidad de fotografías de diferentes épocas y personas, en su sueño aparece un unicornio cabalgando por el bosque, lo cual nos lleva al siguiente simbolo.
3.- El unicornio: A lo largo del filme hay diseminados una serie de indicios acerca de cuál es la verdadera naturaleza del personaje, siendo el unicornio el más esclarecedor de todos ellos, de ahí que ha sido un símbolo que ha aparecido y desaparecido a lo largo de las diferentes versiones del filme. Pasemos a enumerar estas pistas:
1) Gaff realiza tres figuritas con sus manos que se corresponden a reacciones de Deckard, como si éste pudiera conocer los pensamientos del protagonista:
Cuando Deckard manifiesta su renuncia a volver a ejercer de Blade Runner Gaff realiza una gallina de papiroflexia, que simboliza el miedo del protagonista
Cuando Deckard conoce a Rachel Gaff construye una figura antropoide dotada de un pene mediante una cerilla, que simboliza la atracción que el protagonista siente hacia Rachel.
El unicornio que Deckard encuentra en el suelo de su apartamento se corresponde con el unicornio que al protagonista se le apareció en sueño.
2) los replicantes parecen tener una especial atracción por las fotografías, y en el departamento de Deckard las hay en abundancia.
3) Todos los replicantes poseen un reflejo rojo en sus pupilas, similar al “efecto ojos rojos” característico de las fotografías con flash, y en cierta escena a Deckard se le ve ese mismo reflejo en una escena breve y un tanto borrosa
4) cada replicante se identifica con un animal: Kowalski con las tortugas (acerca de este animal giran las preguntas del test Voight-Kampff), Rachel con las arañas (en el sueño que Deckard le describe y mediante el que descubre su verdadera identidad), Roy con el lobo (aulla mientras persigue a Deckard), Priss con los mapaches (su maquillaje blanco con una franja negra sobre el ojo le confiere cierto parecido a este animal y Deckard con el unicornio.

En conclusión, Deckard es sin duda alguna un replicante, creado (o reprogramado) con el objeto de detectar y perseguir a otros replicantes; de ahí que se identifique con un animal mitológico -el unicornio, presente en múltiples historias y leyendas de la cultura occidental-, porque oficialmente Deckard no existe, pues es un proscrito como los demás replicantes, pero al que se le permite vivir pues nadie mejor que uno de los suyos para distinguir a un replicante de un humano sin miedo a equivocarse; esa es la “magia” a la que se refiere el jefe de policia.

El protagonista emprende la búsqueda de unos replicantes que en último término le llevará a encontrar su verdadera naturaleza en una ciudad de gigantescos edificios donde el aire está tan contaminado que apenas llega la luz del sol y cae constantemente una lluvia malsana y cuyas calles están atestadas de gente de toda raza y cultura y vacías de humanidad, sometidas a un constante bombardeo de slogans publicitarios proferidos a través de múltiples rótulos de neón y pantallas gigantes que insisten machaconamente en que hay una vida mejor en las colonias exteriores, lejos de este mundo contaminado y superpoblado; donde solo quedan aquellos que no cumplen los requisitos para vivir fuera de la tierra.

Y si los indicios que apuntan a la verdadera identidad de Deckard son tan evidentes, ¿Por qué sigue habiendo gente que a través de la red sigue negando que sea un replicante? Quizá porque en el fondo quienes han visto la película se sienten identificados con el personaje de alguna manera ¿quien no se ha sentido alguna vez como el personaje, alienado, saturado con tanta publicidad, solo en medio de la multitud, realizando un trabajo que detesta? ¿Son propios nuestros recuerdos o bien son los medios de la comunicación y la publicidad en general quien nos “programa” para que pensemos, sintamos, percibamos conforme la sociedad y las grandes corporaciones desean? Ciertamente todavía no hemos podido crear replicantes físicos, pero ¿acaso esta sociedad posmoderna no ha creado replicantes “espirituales, seres humanos alienados, dotados de pensamientos e ideas que no les pertenecen?

4.- El creador: Roy, el lider de los replicantes, es el alter ego de Deckard. igual que éste, el también está buscando una persona, concretamente al ser humano que lo creó. Sus pesquisas le llevan hasta la vivienda de J. F. Sebastian, un ingeniero genético de la compañía Tyrell que vive con la única compañía de unos androides que el mismo ha fabricado y que sufre envejecimiento prematuro. Aprovechando que Tyrell y Sebastian juegan una partida de ajedrez a distancia Tyrell logra encontrarse cara a cara con su creador y le solicita que prolongue su vida y la de los suyos, a lo que Tyrell se niega, aduciendo que no puede o no sabe revertir las leyes que rigen la vida que ha creado, por lo que Roy, indignado lo mata con sus manos al igual que a J. F. Sebastian.

Es en la escena anteriormente descrita donde la película despliega toda su gran carga simbólica y sus dobles y triples lecturas que la convierten en un filme único. Observemos en primer lugar a J. F. Sebastian compartiendo su vida rodeado de aquellos muñecos con apariencia de juguetes surgen varios interrogantes: ¿Acaso fuimos creados como simple divertimento de un creador que se sentía aburrido y solo? ¿Es el deseo creador del hombre un intento de prolongar su vida en otro seres más allá de su vida caduca? ¿Es el hombre libre o una marioneta en manos de su creador? Por otra parte, su imagen de creador lisiado lo entronca con Hefesto, el dios griego famoso por su fealdad y su cojera, el responsable de la creación de Pandora, la mujer enviada por Zeus para introducir el mal en el mundo. De alguna manera, Roy es la nueva Pandora, que llega a la la tierra para diseminar dolor y tortura (el fabricante de ojos y Deckard) y la muerte.

Sebastian conduce a Roy hasta el gigantesco edificio con forma de zigurat con el pretexto de una jugada de la partida de ajedrez que mantienen a distancia. Cara a cara con su creador, Roy le solicita que prolongue su vida y la de sus congéneres, a lo que se niega aduciendo que no puede revertir las leyes que rigen lo que ha creado, por lo que Roy, indignado, lo mata con sus manos. Y si Sebastian era la encarnación de Hefesto en esta revisión posmoderna de los mitos clásicos, Roy encarna a Prometeo que se rebela contra el padre de los dioses (Tyrell, que vive en un edificio con forma de Zigurat que resalta su carácter divino) bajando a la tierra para liberar a los hombres de la dominación de los dioses que manejan su vida como si se tratara de una gran partida de ajedrez. Y no solo encarna a Prometeo, sino también a Quetzalcoatl, al angel caido de Milton y la tradición judeocristiana, porque la rebelión contra Dios debido al mal en el mundo está presente a lo largo de la historia de muchas y muy variadas formas.

Pero este mito posmoderno va más lejos que los mitos clásicos pues la rebelión del hombre contra Dios llega a su punto culminante con la muerte del creador a manos de su creatura. Como ya profetizara Nietzche a principios de siglo, el hombre posmoderno ha sacrificado a dios en aras de la tecnología, ha sustituido el culto a Dios por el culto a la razón y al progreso; al no haber encontrado en dios respuestas satistactorias al problema del mal, a la muerte, al sentido de la vida, lo ha matado para vivir libremente una existencia sin sentido aferrándose al progreso como respuesta a sus preguntas.

Al enterarse de que Tyrell ha sido asesinado, Deckard va en busca de Roy, pero durante la persecución Deckard pierde su arma, por lo que el cazador se convierte en la presa de un Roy cada vez más debilitado ante la inminencia de su muerte. Su persecución les lleva hasta la azotea del edificio, donde Roy salva a su perseguidor de una muerte segura para acto seguido morir dejando escapar de sus manos una paloma, símbolo del espíritu en la tradición judeocristiana. Roy, el angel caido, obtiene en el último momento la salvación de su alma al salvar la vida de su verdugo al igual que Don Juan que obtuvo la redención por amor

Blade Runner es, en resumen, una película única por sus dobles y triples niveles de lectura y por su gran cantidad de referencias, que van desde la mitología griega hasta la tradición judeocristiana.